Estambul esconde lugares impresionantes bajo tierra.
La Cisterna Basílica y la Cisterna Şerefiye atraen a muchos visitantes cada año.
Ambas ofrecen historia, ambiente y experiencias únicas.

Cisterna Basílica: Un viaje al pasado

La Cisterna Basílica data del siglo VI.
Los emperadores bizantinos la construyeron para abastecer de agua a la ciudad.
Contiene cientos de columnas de mármol.

Las cabezas de Medusa llaman especialmente la atención.
La iluminación suave crea un ambiente misterioso.
La visita se siente tranquila y atemporal.

Cisterna Şerefiye: Historia con tecnología

La Cisterna Şerefiye abrió tras una restauración moderna.
Utiliza luz, sonido y proyecciones.
La historia se presenta paso a paso.

La visita dura unos treinta minutos.
Es ideal para familias y visitantes primerizos.
Todo está bien organizado.

¿Cuál deberías elegir?

Elige la Cisterna Basílica para:

  • Historia profunda
  • Fotos icónicas
  • Un ambiente tranquilo

Elige la Cisterna Şerefiye para:

  • Narración moderna
  • Visitas cortas
  • Pantallas interactivas

Conclusión

Ambas cisternas valen la pena.
El tiempo y tu estilo de viaje determinan la elección.
Muchos visitantes disfrutan de ambas.